La abadía benedictina de Saint-Florentin de Bonneval habría sido fundada por Carlos de Provenza (845-863), hijo del emperador Lotario I. En 857, el fundador donó los terrenos para levantar el monasterio, además de dotarlo convenientemente. La iglesia fue puesta bajo la advocación de san Marcelino y san Pedro. Por otro lado, en la abadía de Saint-Martin d’Ainay (Lyon, Ródano) se veneraban las reliquias de los mártires Florentino e Hilario. Según la tradición, aquella casa se encontraba en decadencia y, hacia el año 863, llegaron allí unos monjes procedentes de Bonneval para restablecer la observancia y reconstruirla.
Monasticon Gallicanum
Bibliothèque nationale de France
Una vez terminada su tarea, los monjes regresaron a Bonneval, llevándose una parte de las santas reliquias de los mártires. Hacia el año 875, la casa de Bonneval ya se había puesto bajo la advocación de san Florentino. En 911, el monasterio fue víctima de los normandos que asolaban la región, que lo saquearon y lo dejaron sin comunidad. Los monjes que no murieron se dispersaron. Una vez recuperada la situación, los condes de Blois, Teobaldo I (c. 910-c. 977) y su hijo Eudes I (c. 950-996), restauraron la abadía. En 967, esta obtuvo la protección de Lotario I de Francia (941-986).
Durante muchos años la abadía disfrutó de una época de prosperidad, que se vio truncada en 1370 y 1420, durante la guerra de los Cien Años, cuando fue saqueada e incendiada. En 1525 murió el último abad regular, Odard. Para ocupar su cargo fue designado Charles de La Chambre, el primer abad comendatario. En 1568, volvió a sufrir los efectos de los conflictos bélicos, esta vez a causa de las guerras de Religión. A comienzos del siglo XVII, la abadía se encontraba en plena decadencia y la observancia de la regla había decaído. Todo ello condujo a que, en 1645, la casa se integrase en la congregación de Saint-Maur, que también se encargó de rehacer las diferentes dependencias del monasterio, obra que se llevó a cabo a finales de aquel siglo y comienzos del siguiente.
En 1768, la comunidad estaba integrada por nueve monjes. Así continuó hasta que, en 1790, el monasterio fue suprimido a raíz de la Revolución y los monjes tuvieron que abandonarlo. Los inmuebles se pusieron a la venta y, en 1793, se instaló allí una hilatura de algodón, al tiempo que se derribaba la iglesia. Más adelante, el lugar pasó a manos públicas; en 1845 se estableció allí una colonia agrícola y, en 1861, un hospital psiquiátrico, función que todavía desempeña. Se conservan restos importantes de la abadía del siglo XVIII, con algunos elementos de construcciones anteriores.
Según Armorial général de France (s. XVIII)
Bibliothèque nationale de France
- BEAUNIER, Dom (1905). Recueil historique des Archêvechés, Évêchés, Abbayes et Prieurés de France. Vol. 1. Province ecclésiastique de Paris. París: Poussielgue
- MERLET, René Petite (1890). Chronique de l'abbaye de Bonneval, de 857 à 1050 environ. Chartres: Garnier
- PEIGNÉ-DELACOURT, Achille (1877). Monasticon Gallicanum. Paris: G. Chamerot
- ROBIN, René; ed. (1982). L'abbaye Saint-Florentin de Bonneval. Bulletin de la Société Archéologique d'Eure-et-Loir, núm. 92. Chartres
- SAINT-MAUR, Congregació de (1744). Gallia Christiana in provincias ecclesiasticas distributa. Vol. 8. París: Typographia Regia
- THIROUX, Jean; i altres (1875). Histoire abregée de l’abbaye de Saint-Florentin de Bonneval. Châteaudun: Henri Lecesne







