Monasterios de
Catalunya

Carmelitas descalzos

Convento de Sant Hilari de Cardó
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Antecedentes

Ramon Berenguer IV conquistó Tortosa en 1148. Benifallet y sus alrededores fueron entregados a la familia Pinyol que se convirtieron en los señores de estas tierras hasta que en 1417 el señorío pasó a manos de los monjes de Benifassà.

Los carmelitas, además de los conventos situados en zonas urbanas establecían también los desiertos, lugares apartados donde no tenían contacto con el resto de la población y llevaban una vida ascética. Eligieron este lugar que reunía las condiciones oportunas para establecer un desierto: apartado de núcleos habitados y con agua abundante.

Sant Hilari de Cardó
Sant Hilari de Cardó


Sant Hilari de Cardó
Sant Hilari de Cardó

Sant Hilari de Cardó
Sant Hilari de Cardó


La fundación del desierto

Una vez elegida la ubicación, compraron los terrenos a su propietario y pidieron el oportuno permiso a la comunidad cisterciense de Benifassà. El carmelita tortosino Pere Pau Revull junto con otro fraile se establecieron en este lugar en 1605. Al año siguiente ocuparon una casa facilitada por el canónigo tortosino Josep Simó, oficializando en un solemne acto la fundación del establecimiento dedicado a san Hilario, o Hilarión.

Sant Hilari de Cardó
Santa Agnès


En 1617 se consagró una iglesia, fecha en que también se estableció definitivamente la comunidad. Llegó a tener 30 religiosos y eremitas. Recibió el apoyo, desde el 1676, de Pedro Antoni de Aragón y su esposa, también protectores de Poblet. Desde los inicios el convento mantuvo pleitos con los pobladores vecinos con motivo de derechos de pasto. Es de suponer que los incendios que sufrieron los bosques en aquella época estuvieran relacionados.

Sant Hilari de Cardó
Ermita de la Columna

Sant Hilari de Cardó
Ermita de la Columna


Las ermitas

Desde los inicios se combinaba la vida comunitaria con la eremítica. Alrededor del convento existen todavía algunas de las once ermitas que estaban ocupadas por los monjes que vivían aislados. La primera ermita que se levantó fue la de Sant Bernat -o Ermita Quemada- levantada inicialmente como portería del conjunto monástico. El sobrenombre se debe a que fue víctima de un incendio. Se decía que la propia comunidad la había quemado intencionadamente después de haber sorprendido el ermitaño que lo ocupaba con una mujer, éstas tenían el acceso prohibido en todo el desierto.

Sant Hilari de Cardó
Ermita de la Columna

Sant Hilari de Cardó
Sant Hilari de Cardó. Dibujo de Jaume Pahissa
publicado por Gaietà Barraquer i Roviralta en 1906


La ermita de Sant Josep (1611) fue fundada a iniciativa de Josep Dalmau, benefactor de los carmelitas. La del Ángel Custodi en 1612. Una leyenda dice que la ermita de Sant Simeó el Estilita -o ermita de la Columna, fundada en 1612- fue ocupada por uno de los fundadores del convento, éste cayó un día, boca abajo, en un agujero en el que había una fuente. Pudo salir gracias a que de manera milagrosa se dio la vuelta, encontrándose cara arriba.

Otras ermitas fueron las de Santa Teresa (1612), Sant Jeroni (1613), del Carme (1613), Santa Anna (1614), Sant Onofre (1616), que había sido ocupada por el fundador del convento. Sant Joan Baptista (1616), y Santa Agnès (1622). Más adelante se levantaron las ermitas de Santa Maria del Borboll, la de la Nativitat (desaparecida) y la de Sant Roc.

El balneario

Debido a su aislamiento el lugar no sufrió directamente los efectos de las guerras que en diferentes épocas afectaron las tierras bajas. A comienzos del siglo XIX la comunidad era de una veintena de miembros. El convento fue suprimido con la exclaustración de 1835 y el lugar abandonado, fue saqueado.

En 1866 se inauguró un balneario en el lugar del antiguo convento arruinado, esta actividad se desarrolló hasta 1967. Durante la Guerra Civil (1938) el lugar fue utilizado como hospital por el ejército republicano. Desde 1974 se explotan sus aguas, varias empresas se han dedicado sucesivamente a la comercialización de estas.


Bibliografía:
- Manuel Beguer Pinyol. El valle de Cardó. Algueró i Baiges. Tortosa, 1948
- Cayetano Barraquer y Roviralta. Las casas de religiosos en Cataluña durante el primer tercio del siglo XIX. Francisco J. Altés. Barcelona, 1906
 

Situación:

Se llega a Sant Hilari desde Rasquera,
junto a la carretera de Tortosa a Mora

Baldiri B. - Abril de 2011