La fecha de fundación de la abadía cisterciense de Notre-Dame de Noirlac presenta algunas dudas. Hay versiones que la sitúan en el año 1135 y otras que la retrasan hasta 1150. El monasterio aparece documentado con el nombre de Domus Dei en una bula del papa Eugenio III del año 1146, dirigida al arzobispo de Bourges. A pesar de ello, los registros cistercienses, conservados en copias posteriores, mencionan la fecha de 1135. Es posible que los primeros monjes llegaran en esta última fecha, aunque el establecimiento permaneciera en una situación precaria hasta su consolidación algunos años más tarde.
Se ha atribuido a Ebbes de Déols, señor de Charenton († 1160), el apoyo al asentamiento definitivo de la comunidad. El mismo Ebbes figura también entre los promotores de la fundación de la abadía de Notre-Dame de Varennes (Indre). En un relato sobre la vida de Bernardo de Claraval (1090-1153), redactado poco después de su muerte, se menciona que el primer abad de Domus Dei fue Robert de Châtillon, pariente del propio Bernardo. La tutela y la filiación del monasterio fueron asignadas a la abadía de Claraval (Aube). Durante esta primera etapa, el monasterio se desarrolló gracias al apoyo de los señores de Charenton.
Durante los siglos XII y XIII se fueron configurando sus dominios, eminentemente agrícolas. No fue hasta 1276 cuando esta casa comenzó a aparecer con el nombre de Noirlac (Nigro Lacu). A pesar de una ocupación militar, los efectos directos de la guerra de los Cien Años no fueron especialmente graves, aunque durante la segunda mitad del siglo XIV su situación económica se vio muy afectada por aquel conflicto. En 1510 la casa comenzó a ser gobernada por abades comendatarios. Este hecho, junto con las destrucciones ocasionadas por las guerras de Religión, especialmente las de 1562, afectó profundamente al funcionamiento del monasterio.
En el siglo XVII la abadía conoció un periodo de recuperación, aunque a comienzos del siglo XVIII hubo que emprender obras de reparación y mejora de las dependencias monásticas. La comunidad fue disuelta en 1790 a consecuencia de la Revolución y el monasterio fue vendido. Afortunadamente, y de manera excepcional, no fue demolido. En 1822 cambió de propietario y se convirtió en una fábrica de porcelana, lo que comportó importantes modificaciones en las dependencias monásticas para adaptarlas a su nuevo uso. Esta actividad se mantuvo hasta 1886, cuando el lugar ya llevaba años protegido. Posteriormente tuvo diversos usos asistenciales e incluso acogió a refugiados de la Guerra Civil española.
Durante la segunda mitad del siglo XX se llevó a cabo su restauración. En la actualidad se conserva la mayor parte de las construcciones de época monástica, restauradas tras las transformaciones derivadas de los cambios de uso de los siglos XIX y primera mitad del XX. La gran iglesia, construida entre los siglos XII y XIII, sigue el modelo cisterciense. Es un edificio de tres naves divididas en ocho tramos, con un transepto y una cabecera formada por un ábside central, de la misma anchura que la nave principal, y dos ábsides rectangulares en cada brazo del transepto. Su decoración escultórica es muy austera.
Al sur se encuentra el claustro, que da acceso a las distintas dependencias que lo rodean, también dispuestas según los modelos característicos del Císter. Es una obra de los siglos XIII y XIV, aunque presenta partes reconstruidas en el siglo XVIII y restauradas tras las intervenciones efectuadas en el siglo XIX. Al este del claustro se encuentra la sala capitular, originaria del siglo XII y restaurada en el siglo XX, junto con la estancia del calefactorio. En la planta superior se sitúa el dormitorio. El edificio más importante del lado sur del claustro es el refectorio medieval. En el lado occidental se encuentran la cilla y el dormitorio de los conversos.
Filiación de Noirlac
Según Originum Cisterciensium (L. Janauschek, 1877)- AUBERT, Marcel (1932). L’abbaye cistercienne de Noirlac. Congrès archéologique de France. 94ss. Bourges. Société française d'archéologie
- BEAUNIER, Dom (1912). Abbayes et prieurés de l'ancienne France. Vol. 5. Bourges. Abbaye de Ligugé
- BUHOT DE KERSERS, Alphonse (1892). Histoire et statistique monumentale du département du Cher, vol. 6. Bourges: Tardy
- ISNARD, Isabelle (2011). Noirlac. Images du patrimoine, 268. Inventaire général du patrimoine culturel
- JANAUSCHEK, Leopoldus (1877). Originum Cisterciensium. Vol. 1. Viena
- RIBAULT, Jean-Yves (1996). L’abbaye de Noirlac. Rennes: Ouest-France
- SAINT-MAUR, Congregació de (1720). Gallia Christiana in provincias ecclesiasticas distributa. Vol. 2. París: Typographia Regia
- THAUMAS DE LA THAUMASSIÈRE, Gaspard (1689). Histoire de Berry. París: J. Morel








































