Abadía de Fontainejean
Fons-Joannis / Fontis-Johannis / Fontaine-Jean
(Saint-Maurice-sur-Aveyron, Loiret)
La abadía cisterciense de Notre-Dame de Fontainejean fue fundada desde el monasterio de Pontigny (Yonne) gracias a la iniciativa y el apoyo de Milon (o Miles), señor de Courtenay († 1127). Milon se dirigió al abad de Pontigny, Hugues de Mâcon, para solicitarle el envío de una primera comunidad destinada a la nueva casa, cuyo sostenimiento económico asumiría él mismo. En 1124, doce monjes procedentes de Pontigny, bajo la autoridad de Esteban, el primer abad, llegaron a Fontainejean. La primera capilla levantada en este lugar fue dedicada a María Magdalena.
A la muerte del fundador, este fue enterrado en el monasterio, que se convertiría en el lugar de sepultura de su linaje. En 1148, Guillaume, hijo del fundador, murió en Tierra Santa y también fue enterrado allí. En 1147, el abad Esteban obtuvo del papa Eugenio III una bula que otorgaba protección a la nueva abadía y, en 1163, otra bula de Alejandro III ratificó dichos privilegios. En 1150, el señorío de Courtenay pasó a Pedro (c. 1126-c. 1183), hijo del rey Luis VI el Gordo, casado con Élisabeth, nieta del fundador; por este motivo, Fontainejean fue considerada una abadía real. Con el tiempo logró reunir un importante patrimonio y diversos derechos, entre ellos los de justicia.
En 1173, Guillaume de Champagne, arzobispo de Sens, consagró la iglesia que había sustituido a la capilla primitiva, una obra iniciada en 1140. En esta ceremonia participó Luis VII, llamado el Joven (1120-1180), hermano de Pedro de Courtenay. Durante el abadiato de Guillermo de Bourges (1185-1187), Fontainejean disfrutó de un notable período de prosperidad; las fuentes hablan de una comunidad de doscientos monjes. En 1187, Guillermo fue nombrado abad del monasterio de Chaalis (Oise) y, en 1199, arzobispo de Bourges, cargo que ocupó hasta su muerte, en 1209. Poco después sería canonizado.
Durante la segunda mitad del siglo XIII, el monasterio entró en un período de decadencia y de cierto relajamiento de las costumbres. También se vio gravemente afectado por la guerra de los Cien Años. A mediados del siglo XIV, las propiedades de Fontainejean y la propia abadía sufrieron las consecuencias del conflicto: el monasterio quedó abandonado y padeció importantes pérdidas. La situación se repitió durante la primera mitad del siglo XV. En 1549, en plena reconstrucción, la abadía quedó sometida al régimen de encomienda y, poco después, se vio afectada por las Guerras de Religión. En 1561, el abad abrazó las ideas calvinistas y, al año siguiente, Fontainejean fue víctima de un ataque que la dejó en ruinas y obligó a la comunidad a refugiarse en otro lugar.
Tras un largo período de abandono, hacia 1595 comenzó la reconstrucción y, pese a las dificultades, el monasterio logró recuperarse. Mantuvo una comunidad muy reducida hasta la llegada de la Revolución. Como consecuencia de ello, en 1790 los monjes abandonaron la abadía y, en 1794, se vendieron los objetos de valor y los inmuebles. La iglesia fue saqueada y, poco a poco, cayó en ruina; posteriormente comenzó su demolición para aprovechar los materiales de construcción. En la actualidad todavía se conservan algunos restos de aquel conjunto.
Filiación de Fontainejean
Según Originum Cisterciensium (L. Janauschek, 1877)- AUBERT, R. (1971). Dictionnaire d'histoire et de géographie ecclésiastiques. Vol. 17. París: Letouzey et Ané
- BESSE, Jean-Martial (1913). Abbayes et prieurés de l'ancienne France, vol. 6. Province ecclésiastique de Sens. Ligugé/París
- FISQUET, Honoré (1867). La France pontificale (Gallia christiana). Vol. 15. Sens, Auxerre. París: E. Repos
- JANAUSCHEK, Leopoldus (1877). Originum Cisterciensium. Vol. 1. Viena
- JAROSSAY, Eugène (1891-93). Histoire de l'abbaye de Fontaine-Jean de l'ordre de Cîteaux (1124-1790). Annales dela Société Historique & Archéologique du Gatinais. Vols. IX-XI. Fontainebleau
- SAINT-MAUR, Congregació de (1770). Gallia Christiana in provincias ecclesiasticas distributa. Vol. 12. París: Typographia Regia








